15/11/2016

Federico Güendel, Ph.D.

Dr. Federico Güendel

Nuestro Ticotal el Dr. Federico Güendel es el talento destacado del mes de noviembre del 2016. Él es Físico, graduado de la Universidad de Costa Rica con énfasis en Física Nuclear, posteriormente obtuvo una beca del Gobierno de Japón para estudiar las Ciencias de la Tierra en el Instituto Internacional de Sismología e Ingeniería Sísmica en Tokio. Realizó sus estudios de maestría en la Universidad de Texas en Austin y sus estudios doctorales en la Universidad de California.

El Dr. Federico Güendel fungió como el encargado de la Red Sismográfica del Proyecto Arenal del Instituto Costarricense de Electricidad y fue uno de los creadores del OVSICORI-UNA, junto con la Dra. Karen McNally, fundadora del Laboratorio Sismológico Charles F. Ricter.

Promovió a nivel Centroamericano, contando con el financiamiento de los países Escandinavos, el fortalecimiento de las redes sismográficas regionales, formando a la vez recursos humanos a nivel de maestría y doctorado. Posteriormente con la instalación de la estación sismográfica de banda ancha en las Juntas de Abangares tuvo la oportunidad de participar a finales de los años 90 en varias actividades promovidas por el Tratado para la Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (TPCEN), en Viena, Austria.  Fue así como a partir del año 2004 fue invitado y contratado por esta Organización para actuar como Director de su Sistema Internacional de Verificación. En esta nueva función tuvo la oportunidad de contribuir a la instalación de un sistema global que consiste de 337 estaciones y laboratorios en 89 países, monitoreando con sus 4 tecnologías de verificación: sismología, infrasonido, hidroacústica y radionúclidos.

1.    ¿Cuáles en su caso fueron los determinantes y/o oportunidades para salir del país?

Una vez concluido mi bachillerato en la Escuela de Física de la UCR y buscando continuar con mis estudios de maestría en Física Nuclear, esto a mediados de los años 70; y habiendo tenido en ese entonces la gran oportunidad de contar con nuestra propia fuente de neutrones, el Rector Don Claudio Gutiérrez, se vio forzado a rechazar dicha donación. Esta decisión por parte de la Rectoría me obligó a tomar una pausa en mis estudios y principalmente en mi proyecto de investigación. Este impase lo aproveché y opté por una beca del Gobierno de Japón. Fue así como por espacio de un año me entretuve estudiando Ciencias de la Tierra en el Instituto Internacional de Sismología e Ingeniería Sísmica en Tokio. Sin saberlo, el “incidente” con la fuente de neutrones cambió radicalmente mi vida, pues a mi regreso de Japón el ICE me contrató para encargarme de la Red Sismográfica de Proyecto Arenal.  Unos días después de haber regresado del Japón alisté nuevamente maletas para continuar mis estudios de Maestría en la Universidad de Texas en Austin.  Después de cinco años de laborar para el ICE sentí la necesidad de continuar con mis estudios doctorales en la Universidad de California en Santa Cruz. Junto con la Dra. Karen McNally, fundadora del Laboratorio Sismológico Charles F. Ricter, y contando con financiamiento otorgado por el USAID, iniciamos a principios de los años 80, la creación del OVSICORI-UNA. Para esta labor contamos con el decidido apoyo del Dr. Alfio Piva, Rector.  Después de más de 20 años de arduo trabajo, formando personal, instalando estaciones y montando la infraestructura de la Red Sismográfica del OVSICORI-UNA, enfoqué mi interés por desarrollar la Sismología más allá de nuestras fronteras. Fue así como promovimos a nivel Centroamericano, contando con el financiamiento de los países Escandinavos, el fortalecimiento de las redes sismográficas regionales, formando a la vez recursos humanos a nivel de maestría y doctorado. Posteriormente con la instalación de la estación sismográfica de banda ancha en las Juntas de Abangares tuve la oportunidad de participar a finales de los años 90 en varias actividades promovidas por el Tratado para la Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (TPCEN), en Viena, Austria.  Fue así como a partir del año 2004 fui invitado y contratado por esta Organización para actuar como Director de su Sistema Internacional de Verificación. En esta nueva función tuve la oportunidad de contribuir a la instalación de un sistema global que consiste de 337 estaciones y laboratorios en 89 países, monitoreando con sus 4 tecnologías de verificación: sismología, infrasonido, hidroacústica y radionúclidos (partículas y gases nobles) cualquier indicio de una violación a la letra del Tratado. Después de 40 años de estar involucrado en el estudio y desarrollo de la Sismología en Costa Rica, a nivel regional y mundial, estoy muy agradecido por las múltiples oportunidades de crecimiento personal y profesional ofrecidas dentro y fuera de Costa Rica. Finalmente considero que lo importante es tener la determinación y convicción de estudiar y perseguir una meta de formación académica, valorando y aprovechando a la vez las oportunidades que se presenten a lo largo el camino. 

2.    En términos generales,  ¿cómo describiría sus condiciones de vida en el exterior (p.ej. jornada de estudio y/o trabajo, se han cumplido sus expectativas de lo que sería desenvolverse profesionalmente en el extranjero, principales obstáculos que se le han presentado)

Las condiciones de vida en el exterior, como estudiante, son generalmente difíciles pues hay que adaptarse a una cultura nueva, a una forma de pensar diferente y a expresarse muchas veces en otro idioma. Puedo afirmar en mi caso particular, que fue esta primera experiencia de estudios en el extranjero en el Japón, lo que marcó mi vida para siempre. Fue ahí, en medio del choque cultural, donde supe que mi personalidad y mis intereses por formarme como profesional estaban para mucho más. A partir de ahí busqué completar mis estudios, a pesar de los muchos sacrificios personales y familiares a que tuve que enfrentarme. Sin embargo, creo que al final y haciendo un recuento, éste arroja sin ninguna duda un balance positivo. Me siento muy orgulloso de haber podido contribuir con mis conocimientos al desarrollo de Costa Rica y a la vez de representarla en muchos foros internacionales como un país de características muy especial donde existen libertad, respeto por los derechos humanos, por el medio ambiente y además muchas oportunidades para crecer como persona y formarse como profesional. 

3.    ¿Qué tipo e intensidad de  contacto  profesional mantiene con CR?

Al encontrarme  ya pensionado de la Universidad Nacional y trabajando en el presente como consultor para el TPCEN, busco mantener el contacto con el OVSICORI-UNA, quién actúa como Centro Nacional de Datos.  Estamos desarrollando algunos proyectos en el campo de la sismología y en la formación de recursos humanos relacionados con las actividades del Tratado.

4.     Recomendaciones de iniciativas que apoyen que el talento en el extranjero actúe como agentes del  desarrollo en Ciencia y Tecnología.

Creo que la Academia Nacional de Ciencias ha aportado significativamente a este objetivo, buscando la forma de que el talento nacional radicado en el extranjero contribuya con el desarrollo de la Ciencia y Tecnología en nuestro país.  Por ejemplo, la iniciativa de la Dra. Irene Güendel, proponiendo formalizar el contacto entre talentos radicados en el extranjero y estudiantes universitarios en Costa Rica a través de plataformas Internet, fue valorado en forma positiva. Ojalá que este tipo de intercambios se fortalezcan a futuro.

5.    ¿Estaría dispuesto(a) a regresar al país si se presentan las posibilidades idóneas? 

En mi situación creo que ya es un poco tarde, más que todo por cuestión de edad e intereses futuros. Sin embargo, creo que mi contribución puede de alguna manera cuantificarse a través de los recursos humanos formados en proyectos a mi cargo y de mi participación en la creación del OVSICORI-UNA.

6.    ¿Cuáles incentivos considera pertinentes para retener al talento científico en el país?

Creo que los valores nacionales, la estabilidad política, la fortaleza de las Universidades públicas, los esfuerzos realizados por el MICIT, CONICIT y la misma ANC junto a oportunidades de crecimiento a nivel profesional son incentivos importantes para retener el talento científico. Creo que debe existir, en especial para aquellos talentos formados en el extranjero, programas y proyectos atractivos que les permitan regresar a desarrollar ciencia de alto nivel en nuestro país.  El ejemplo que puedo citar de nuevo es el mismo OVSICORI-UNA; donde no solo se logró fortalecer con la mejor tecnología disponible un centro de investigación de un alto nivel, sino que se buscó desde un principio consolidar una base humana formada en los mejores centros de estudio superior en el extranjero.  Esa conjunción de ofrecer por un lado las mejores herramientas tecnológicas existentes para realizar  investigación, en campos novedosos, junto a la mejor formación académica posible es tal vez el atractivo más fuerte para motivar el regreso a Costa Rica.

7.    En su área de trabajo, ¿cuáles serían las necesidades de desarrollo del área en CR?

De nuevo creo que las instituciones que laboran en esta área de trabajo, el OVSICORI-UNA, la Red Sismográfica Nacional - UCR y el mismo ICE, se han mantenido a la vanguardia del desarrollo científico y tecnológico.  Lo mismo sucede con la formación de nuevos profesionales que aportan al conocimiento de los fenómenos sísmicos, volcánicos y tectónicos que afectan a nuestro país quienes han aprovechado las oportunidades existentes dentro y fuera de Costa Rica para obtener una sólida formación profesional.

Por otro lado creo que se han utilizado muy apropiadamente los medios sociales a través de internet para fomentar la popularización de la ciencia, manteniendo a la vez informada a la población nacional sobre temas tan importantes como los que nos ocupan. 

Siempre habrá campo para crecer, sin embargo considero que el país está muy bien representado en ésta área. 

8.    ¿Desearía plasmar algún comentario adicional?

Quisiera agradecer a la ANC por la distinción que me otorgan al nominarme para el talento destacado de la Red Ticotal durante el período noviembre-diciembre 2016.