Tracy Lorraine Sánchez-Pacheco, Ph.D

Nuestra Ticotal, Tracy Lorraine Sánchez-Pacheco, Ph.D, es el Talento Destacado del mes de agosto, 2026.
Tracy Lorraine es una científica costarricense especializada en ciencia cognitiva, inteligencia artificial y análisis de datos. Realizó sus estudios de Bachillerato y Licenciatura en Psicología en la Universidad de Costa Rica (UCR) y posteriormente cursó la Maestría Académica en Ciencias Cognoscitivas en esta misma institución.
Su formación académica la llevó a continuar su carrera científica en Alemania, donde realizó su doctorado en el Institute of Cognitive Science de la Universität Osnabrück. Su investigación se desarrolla en áreas relacionadas con la cognición, la realidad virtual, el comportamiento humano y el análisis de datos. Esta etapa de formación internacional fue posible gracias a una beca del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD).
A pesar de desarrollar su carrera en el extranjero, mantiene un vínculo activo con Costa Rica mediante colaboraciones con investigadores nacionales y proyectos conjuntos. Considera que fortalecer las conexiones entre la comunidad científica costarricense dentro y fuera del país es fundamental para generar nuevas oportunidades de investigación y cooperación.
Para ella, Costa Rica es el lugar donde nació su vocación científica y su experiencia internacional representa una oportunidad para ampliar esos vínculos. Su trayectoria refleja cómo el talento científico costarricense puede desarrollarse internacionalmente y, al mismo tiempo, mantener una conexión activa con el país y contribuir a su desarrollo científico.
1. ¿Cuáles en su caso fueron los determinantes y/o oportunidades para salir del país?
Conforme avanzaba mi formación científica comprendí que una experiencia internacional no solo me permitiría acceder a nuevas metodologías y recursos, sino también formar parte de comunidades científicas diversas y aprender distintas maneras de abordar problemas complejos.
La oportunidad de realizar mi doctorado en Alemania representó precisamente eso: la posibilidad de crecer como investigadora en un entorno altamente interdisciplinario, trabajando en la intersección entre la ciencia cognitiva, la inteligencia artificial y el análisis de datos.
Sin embargo, esa oportunidad solo fue posible gracias al apoyo de una beca del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). Programas como este son fundamentales porque permiten que personas provenientes de contextos muy diversos puedan acceder a oportunidades de formación internacional en función de su potencial y su trabajo, y no únicamente de sus posibilidades económicas. Soy producto de ese tipo de iniciativas y representan un recordatorio de que invertir en el talento humano tiene un impacto que trasciende fronteras.
Esa experiencia me ha permitido ampliar la red de personas e instituciones con las que colaboro y, al mismo tiempo, reafirmar mi deseo de que ese conocimiento regrese a Costa Rica mediante proyectos conjuntos, formación de estudiantes y nuevas oportunidades de cooperación científica.
2. En términos generales, ¿cómo describiría sus condiciones de vida en el exterior?
Han sido años profundamente estimulantes, tanto en lo profesional como en lo personal. Trabajar en el extranjero permite conocer formas distintas de organizar la investigación, de colaborar y de resolver problemas. Hay procesos que pueden avanzar con mayor rapidez gracias a una mayor capacidad instalada, mientras que otros siguen dependiendo de la burocracia propia de cualquier institución.
Sin embargo, el mayor aprendizaje ha sido descubrir que muchas de las limitaciones que uno asumía como inevitables no son consecuencia de la realidad en sí, sino del sistema en el que trabajamos. Y eso representa una buena noticia, porque significa que los sistemas también pueden rediseñarse. Migrar permite observar que existen múltiples maneras de hacer ciencia y que ninguna tiene el monopolio de las buenas ideas. Esa perspectiva amplía la forma en que uno entiende los problemas y enriquece profundamente el trabajo científico.
Naturalmente, también existen desafíos importantes. Adaptarse a otro idioma, otra cultura y construir una red profesional desde cero requiere tiempo y esfuerzo. No obstante, considero que esas experiencias terminan fortaleciendo tanto la capacidad profesional como la personal.
3. ¿Qué tipo e intensidad de contacto profesional mantiene con Costa Rica?
Procuro mantener un contacto constante con colegas y mentores en Costa Rica. En particular, continúo colaborando con la Dra. Vanessa Smith y el Dr. Mauricio Molina. Con la Dra. Smith actualmente estamos desarrollando un experimento en línea que permitirá recolectar datos tanto en Alemania como en Costa Rica.
Para mí es importante que la experiencia adquirida en el extranjero se traduzca en colaboraciones concretas, intercambio de conocimientos y oportunidades para desarrollar investigación conjunta. Estoy convencida de que la ciencia avanza cuando las ideas circulan entre personas, instituciones y países.
4. ¿Qué iniciativas recomendaría para apoyar que el talento en el extranjero actúe como agente del desarrollo en Ciencia y Tecnología?
Considero que el principal recurso de una comunidad científica son las conexiones entre las personas.
Espacios periódicos de intercambio de ideas, directorios actualizados de investigadores costarricenses en el exterior y mecanismos que faciliten el contacto entre quienes están dentro y fuera del país podrían generar colaboraciones muy valiosas. De lo contrario, terminamos trabajando en islas de especialistas, reduciendo la velocidad con la que podríamos crecer al interactuar con profesionales que aportan perspectivas diferentes.
Asimismo, sería muy positivo contar con fondos semilla para proyectos binacionales que incentiven la participación conjunta de investigadores en Costa Rica y miembros de la red TICOTAL. Muchas veces las colaboraciones no fracasan por falta de interés, sino porque no existen mecanismos sencillos para iniciar proyectos compartidos.
5. ¿Estaría dispuesto(a) a regresar al país si se presentan las posibilidades idóneas?
Costa Rica siempre tendrá un lugar muy especial para quienes nos formamos allí. Es el país donde aprendí a amar la ciencia y donde encontré a los profesores que despertaron mi vocación por la investigación.
Al mismo tiempo, vivir en el extranjero también significa construir nuevas raíces, amistades y familia. Por eso, más que pensar en una decisión entre un lugar u otro, me parece valioso imaginar modelos que permitan combinar ambas realidades mediante colaboraciones, movilidad académica y proyectos internacionales.
6. ¿Cuáles incentivos considera pertinentes para retener al talento científico en el país?
Es fundamental fortalecer comunidades científicas activas y exigentes.
El recurso más valioso de cualquier sistema de investigación es el talento humano. Para quienes hacemos ciencia resulta muy importante formar parte de grupos que cuestionen nuestras ideas, promuevan nuevas colaboraciones y mantengan estándares científicos elevados.
Retener talento también significa ofrecer oportunidades reales para desarrollar proyectos ambiciosos, establecer colaboraciones internacionales y contar con una infraestructura que permita competir al más alto nivel.
7. En su área de trabajo, ¿cuáles serían las necesidades de desarrollo del área en Costa Rica?
En áreas como la inteligencia artificial, la ciencia cognitiva y la ciencia de datos, una de las mayores oportunidades para Costa Rica es seguir fortaleciendo la infraestructura científica que facilita la investigación basada en datos. Esto incluye ampliar la capacidad de cómputo existente, consolidar repositorios de datos organizados, disponer de software especializado y contar con personal técnico que permita sostener proyectos de largo plazo.
También considero fundamental fortalecer la formación interdisciplinaria. Los problemas actuales requieren equipos en los que converjan psicólogos, ingenieros, médicos, matemáticos, informáticos y especialistas de muchas otras disciplinas. Costa Rica cuenta con personas altamente capacitadas; el desafío consiste en crear las condiciones para que esas colaboraciones puedan consolidarse y crecer.
Finalmente, sería muy valioso impulsar programas permanentes que conecten a investigadores en Costa Rica con la diáspora científica, facilitando proyectos conjuntos, dirección compartida de estudiantes, estancias de investigación y transferencia de conocimiento. Hoy la distancia ya no representa una barrera tan grande como hace algunas décadas, y aprovechar esas redes puede convertirse en una ventaja estratégica para el país.
8. ¿Desearía plasmar algún comentario adicional?
Costa Rica realmente es un regalo. La distancia permite apreciar con mayor claridad la fortuna de haber crecido en una sociedad que históricamente ha apostado por la educación, la solidaridad, el arte y la ciencia.
En lo personal, mi trayectoria académica ha sido posible gracias a sistemas de becas y programas de apoyo, tanto en Costa Rica como en Alemania, que apostaron por el talento y ampliaron oportunidades para personas de distintos contextos. Llevo ese agradecimiento conmigo y lo entiendo también como una responsabilidad de contribuir a que otras personas encuentren oportunidades similares.
Espero que sepamos proteger ese legado y las garantías sociales que generaciones anteriores construyeron con tanto esfuerzo. Son parte de lo que ha permitido que muchas personas podamos desarrollarnos profesionalmente y representar a Costa Rica en distintos lugares del mundo.
Al mismo tiempo, espero que cada vez más costarricenses podamos contribuir desde donde estemos. La ciencia es, por naturaleza, un esfuerzo colectivo e internacional. Quienes hacemos ciencia desde el extranjero no dejamos de pertenecer a Costa Rica; simplemente ampliamos la conversación de la que el país forma parte.